martes, 28 de abril de 2009

CABALGANDO METÁFORAS.


El sábado 18 de abril, en la Biblioteca Municipal de Morón, se realizó la presentación de la segunda antología de poetas de esta ciudad (II Antología de Poetas de Morón).
Fui invitada por Ana María Oddo, una de las poetizas seleccionada, además de profesora, narradora y amiga. El encuentro contó con la presencia de la poeta María Amelia Díaz y del escritor Alberto Ramponelli, encargado de hacer la selección. La obra reúne a veintidós autores de estilos, poéticas y visiones del mundo muy diferentes.
Cada escritor nos ofreció con su voz una de las poesías editadas .
Y, como broche de oro, nos obsequiaron un ejemplar del libro.

Mis felicitaciones van para el señor Ramponelli, para los poetas seleccionados y en particular para Ana María.
Iniciativas como ésta permite que los amantes de la poesía sigamos celebrándola.

jueves, 23 de abril de 2009

EL LUGAR DE ENCUENTRO ENTRE DOS ALMAS.


Hoy se celebra, en la República Argentina, el Día del Idioma y el Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor.
El Día del Idioma lo celebramos todos los hispano hablantes, en homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra, creador de "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha"(publicada en 1605, la primera parte y en 1615, la segunda) y padre de la lengua castellana (Príncipe de los ingenios).
El Día Mundial del Libro y los Derechos de Autor es una conmemoración relativamente nueva (establecida en 1995) ya que, además de Miguel de Cervantes Saavedra, un 23 de abril de 1616 muere otro gran escritor del mundo: William Shakespeare. Cabe aclarar que, en realidad, Cervantes, murió el 22 de abril pero fue enterrado el 23 de abril y popularmente se conoce esta fecha como la de su muerte. Y de Shakespeare podemos decir que falleció un 23 de abril según el calendario juliano o un 3 de mayo según el calendario gregoriano.
Aunque nadie puede negar la grandeza de estos dos escritores, en ninguna fecha del año, mi reflexión es que cada vez que disfrutamos de un libro y damos respuesta como lectores al escritor sea o no de nuestra época, estamos celebrando, en cualquier idioma que sea.
"...el placer que nos procuran los mejores libros nos afirma en la convicción de que la misma naturaleza está en el escritor y en su lector..." Emerson, R.W, 1885.
Me digo: ¡cuántos grandes, anónimos o casi anónimos por la falta de reconocimiento, han realizado bellas obras! ¡cuántos, también, han sido reconocidos post mortem, gracias a la investigación de otros igualmente grandes! ¡cuántos nobles autores han sido silenciados...! ¡cuántos libros han sido destruidos...!
Para pensar...
El libro cerrado espera para ser abierto.
La soledad espera para dejar de ser soledad.
El silencio espera para ser acallado.
La memoria no quiere dejar de ser...



domingo, 19 de abril de 2009

EL AMIGO DE LA INFANCIA.

A un ceibo caído y a los hermanos arrancados de sus hogares.



Aún estás. Apenas se dibuja
tu sombra en el muro.
Temprana y definitivamente
te apartaron de los postigos
que besaban tu vaivén.
Quizás tus pies resistieron un buen tiempo
antes de que la mano diera el último tirón.
No fue así en mi pecho,
cuando prisionera de aquellos años felices,
recordé las temblorosas palmas
que recibieron la estival lluvia de aves por venir.
Nadie, de allí, puede hacer que te ausentes.

¡Cuántas veces me rescataste
de la siesta imperial!
Tus asperezas se abrían paso
para reconfortarme en la horqueta salvadora,
mientras tu cabellera se mecía cómplice y sigilosa.

Nostálgica, ingenua y soñadora
quiero cabalgar esas lejanías,
quiero abrazar
esos días como flores luminosas.
Quiero la ilusión de esconderme
a las tres de la tarde para después
levantar el vuelo,
con el fresco deseo de mudar ceibos caídos
en rojos pájaros al aire...

Esta es la fotografía de mi infancia en donde se ven algunas ramas y sombras del ceibo junto a la ventana de la casa de los abuelos.


domingo, 12 de abril de 2009

UN POETA Y UN VIAJE PROFUNDO.



Un libro que no es libro, sino un "cuento de hadas argentino", pero entrañable...como un abrazo.


"HERMANO, PACO URONDO" de Beatriz Urondo y Germán Amato llegó hasta mis huesos.
Antes de tomar el libro con mis manos lo abrí con mi corazón, en "La casa de la lectura"... un día cálido en que sus autores compartieron generosamente tantas emociones.
Escribí un mail comentándolo. Y Germán me respondió: "...es una alegría que nuestro libro sea un viaje profundo para vos. Compartilo; que es la misión de esta historia... compartirse en nuestro compartirnos.Un abrazo para vos y tu familia..." como se lee al final: "esta historia necesita aire puro, no polvo de biblioteca".


Entonces, un día conté un fragmento en mi actividad como narradora: el de Tom, Paquito y las plantas...


Otro día en 1er año de secundaria presenté al mago Chuquisaca...


Volví a Tom "con el sol en el lomo" y a Paquito "sentado bajo un árbol pelado" y les leí a mis alumnos...Luego ellos escribieron historias de chicos y perros, de Paquitos y pelirrojos que rompen plantas. Entrañables historias donde el amor entre un niño y un perro siempre triunfa, relatos tristes en donde sucede lo irremediable, continuaciones en las que Paquito y Tom son perdonados indefinidamente o en donde viven aventuras sólo dignas de ellos. No faltaron los elementos fantásticos ni la actualidad pura...


Estos son algunos de los relatos de alumnos de 1er año de la Escuela Secundaria del Instituto M.T.de Alvear de Ituzaingó, pcia de Buenos Aires:

De Paola Priscila del Arco

Entonces, desde ahora, la mamá está enojada y triste. Paquito, en la casa, le pidió disculpas en el nombre de él y de Tom, su perro, y además le dijo que si ella estaba de acuerdo iba a regalar al perro a otra familia e iba a comprar otro de menor tamaño, que sea compañero, y que no le rompa las plantas. La mamá, Norma, muy angustiada le contestó:

-Mirá, Paquito, cualquier otro perro que me traigas me va a romper las plantas como lo hace Tom, aunque sea alto, bajo, enano, gordo o flaco..

...Tom, al ver que Norma no lo registraba, decidió marcharse sin que nadie sospeche, por la noche.

El tiempo pasaba y toda persona que se le acercaba a Norma para hablarle no encontraba respuestas, ya que ella estaba angustiada y no contestaba.

A todo esto, Matías, el papá, y el marido de Norma, opinaba igual que ella.

Paquito, se juntó con Juan, su vecino de la vuelta, y se fue a dormir a lo de él.

Al dia siguiente, Paquito volvió a su casa y se dio cuenta de que Tom no estba. Enojado, tratando mal a su mamá le preguntó qué había hecho con su perro. Ella, sorprendida, le contestó que no sabia nada de Tom. Paquito no le creyó y se fue de la casa.

Faltaban diez días para el cumpleaños de Norma. Paquito, aunque no estaba en su casa, le estaba organizando una fiesta sorpresa.

El día del cumpleaños, Norma estaba muy angustiada porque no podía compartir nada con su hijo.

Las horas pasaban… y cada vez faltaba menos para que termine el dí, cuando de golpe tocaron el timbre...Se podrán imaginar quién era:¡era Paquito!. Norma, muy contenta, no lo podia creer y le dijo que era el mejor regalo que una madre podría recibir.


DE KEVIN BRUNO:
Mamá se enojó de nuevo con Tom, para variar, porque rompió las plantas, y no sólo eso, manchó todo con barro.
La madre le dijo que no podía conservar al perro, que era tan travieso como un nene chiquito. Paquito corrió llorando a su cuarto y se durmió como un bebé. Luego despertó, no vio a Tom y se puso a llorar, lo buscó incansablemente.
Luego de un buen rato fue a su casa y vio a Tom con un moño. La madre lo había perdonado y Paquito fue el chico más feliz del mundo.




DE ELIZABETH ROMINA MORALES.

...Quería deshacerse de él.

Paquito no pensaba volver pues no dejaría que se llevaran a Tom.Pero tampoco podía soportar la idea de no volver a ver a su familia, ni a Tom.

Paquito no sabia qué hacer, de lo que estaba seguro era de que llorar no serviría de mucho.

Entonces vio pasar a su mejor amiga, Clara, y se le ocurrió regalarle a Tom e ir a visitarlo diariamente.

Corrió tras Clara y le ofreció el perro.Clara gustosamente aceptó.

Y así fue: Tom se quedó con Clara, Paquito lo iría a visitar todos los días y su madre estaría contenta de que sus plantas permanezcan en buen estado en su bonito jardín.




DE EZEQUIEL VILLADA:
Por romper las plantas, la mamá sacó antes del atardecer a Tom.
Tom pasó la noche con un gato bajo el árbol pelado y al lado del árbol florecido había una nota. La nota decía que si para el primer día de otoño no dejaban mil pesos lo iban a ahogar.
La mamá, tan culpable que se sentía, llamó a la policía y el oficial le dijo que junte el dinero. Le dijo que lo iban a tener rodeado.
Una semana después, el primer día de otoño, la mamá dejó la plata, los secuestradores agarraron la plata pero no soltaron a Tom. Los policías rodearon la cuadra, los atraparon y los encarcelaron y Tom volvió con Paquito.
La mamá prometió que nunca iba a volver a sacar a Tom.
Tom empezó a toser y de la boca le salió un diamante…


DE LUCÍA DÍAZ:
Tom es chiquito pero muy travieso.
Mamá había trabajado todo el día, entonces decidí juntar el desorden que había ocasionado el perro.
Paquito, con su cuerpo delgado y diminuto me ayudó, luego nos quedamos viendo personajes de los cuentos fantásticos.
También vimos historietas que estaban guardadas en un cajón. Unas eran en blanco y negro, como los colores de una cebra y otras eran muy colorinches como el arco-iris. A mí me gustaban más las blanco y negro igual que a Paquito, pero parecía que a Tom le gustaban más las de color.
Luego de leer los cuentos e historietas nos dormimos. Cuando nos despertamos de la siesta fuimos a la plaza.
Antes de que mamá se despertara de su siesta decidimos ordenar todo para que se ponga contenta. Y así fue: sonreía de la felicidad.




DE AXEL BARBARA:
De lo enojada que estaba echó a Tom, el perro, a la calle, luego se perdió en el horizonte.
El joven niño, Paquito, lloró por tres largos días, casi sin parar, entonces decidió ir a buscarlo.
Esa noche, cuando la mamá dormía, Paquito se escabulló hasta la ventana por donde salió a buscar a Tom.
Lo buscó y lo buscó hasta que encontró las huellas de Tom, las reconocía muy bien porque él no conocía a otro perro al que la faltara un dedo en cada pata.
Las huellas seguían hasta el bosque. Paquito sopló un silbato de plata especial que sólo los perros escuchaban y con el cual Tom, como un leopardo, iba a toda velocidad…
Con mucho coraje decidió entrar en el viejo bosque, pero apenas hizo tres pasos, se perdió. En ese momento no le importaba nada, sólo encontrar a su mascota.
Siguió las huellas hasta una cueva húmeda en donde, acurrucado en un rincón, estaba Tom.
El perro se abalanzó sobre el chico lamiéndole toda la cara.
Ya se hacía de día, así que decidió volver a su casa para no preocupar a su mamá, pero ésta ya se había despertado de su sueño y, al darse cuenta de que Paquito no estaba, desesperada llamó a la policía, a los bomberos…
Por otro lado, Paquito y Tom se perdieron pero vieron su pueblo y lo único que interrumpía su camino era un gran árbol caído que les servía como puente. Era eso o bajar el acantilado.
Cuando decidieron pasar sólo lo hicieron hasta la mitad del árbol porque se resbalaban.
Esperaron por horas hasta que un helicóptero los encontró. Un rescatista bajó del helicóptero y ató a Paquito pero no a Tom.
Cuando estaban subiendo, Tom se resbaló y cayó al acantilado pero por suerte había un río y cayó dentro de éste.
Paquito quiso volver pero no pudo, así que volvió a su casa sin Tom.
Desesperado se acercó al bosque sin entrar y sopló el silbato teniendo la esperanza de que Tom lo escuchara pero no pasó nada. Esto lo repitió por tres días hasta que el día cuatro lo volvió a hacer y por fin de los árboles salió Tom, algo rengo pero bien.
Por suerte Paquito y Tom se recuperaron de sus leves heridas.
Un mes después Tom volvió a romper las plantas.

DE FLORENCIA SOSNOWSKI:
Luego de un rato volvieron a la casa.
Mamá y Paquito, a las ocho de la noche salieron porque tenían que hacer algunas compras en el centro.
Paquito estaba muy preocupado. El perro, Tom. Tenía la costumbre de romper las plantas y todo lo que se encontrase en su camino cuando se quedaba solo.
Por eso, mamá. Cansada de que rompiera las cosas, le dijo que si hacía algún desastre más se iba de la casa.
Entonces, el desastroso Tom quedó solo.
Mamá y Paquito, después de hacer las compras, encontraron la casa desordenada. Por lo tanto, tanto uno como el otro pensaron que había sido el perro.
Luego de adentrarse más descubrieron a dos ladrones robando.
Los violentos ladrones, por la inesperada llegada de la familia, debieron tomarlos de rehenes.
Al ver esto, el valiente Tom, quien había permanecido escondido hasta ese momento, acorraló a los ladrones.
Mientras tanto, la mamá de Paquito, muy apresurada, llamó a la policía.
La policía luego de esposar y meter a los ladrones dentro del auto, se retiró.
Entonces, tanto Paquito como la mamá, agradecieron a Tom por haberlos salvado y le dijeron que, a pesar de que rompiera las plantas, nunca lo echarían de la casa.

























jueves, 9 de abril de 2009

TOQO


Lo conocí en Humahuaca en enero de 2007. En realidad, intercambié una pocas palabras con él. Hoy siento un poco de vergüenza por haber pasado tan raudamente, tan "turísticamente" por esa hermosa ciudad: por su biblioteca, su museo, su plaza, sus monumentos, su gente...

El nombre en quechua de Sixto Vázquez Zuleta fue descubierto por mí recién en mi regreso a casa. Había hablado con él pero no había reparado en él.

Era un mediodía caluroso en esa ciudad situada a 2939 metros sobre el nivel del mar. Ya habíamos subido al monumento de los Héroes de la Independencia, ya habíamos tomado infinidad de fotografías.



Al pasar por la puerta del Museo Folclórico Regional, decidimos entrar, antes de buscar un lugar para almorzar. Creo que pensé que estaban por cerrar o lo leí en algún cartel, entonces realicé una mirada general de la antesala, con la seguridad de que me perdería detalles muy interesantes.
Un señor me recibió. Nos dijimos: "Buenos días".

Seguí observando. Había libros por doquier, también sobre el mostrador de madera que me separaba del recepcionista.

Recordé que en Tilcara había estado buscando inútilmente la obra poética de Churqui Choquevilca. El hecho de estar observando una biblioteca tan amplia y de darme cuenta de que los libros del mostrador estaban a la venta, pregunté por el autor tilcareño. No recuerdo exactamente las palabras que pronunció el hombre como respuesta, lo que no puedo olvidar hasta el día de hoy es mi desasosiego al escucucharlas. Dijo algo así: -Churqui es un escritor tilcareño, tiene que preguntar por él en Tilcara. Aquí es Humahuaca, tenemos autores humahuaqueños.
Me limité a decir que en una librería tan "nutrida" como esa, había pensado en encontrarlo. Recuerdo que mi mirada recorría rápidamente los libros expuestos.
-Voy a llevar estos dos- expresé. Había elegido uno de cuentos y uno de poesía.
Extendí el dinero, le di las gracias y salí rápidamente.

En el almuerzo, que realizamos en un local muy humilde pero con deliciosa comida, comenté a mis acompañantes lo sucedido dentro del museo, ya que ellos habían presenciado la escena. Mientras dábamos nuestros pareceres, saqué los libros adquiridos de mi bolso para comenzar a verlos, pues quería dejar en claro que los autores humahuaqueños también me interesaban. No había podido decírselo al vendedor, entonces lo repetía y me lo repetía una y otra vez.

Es mi costumbre leer la contratapa de los libros antes de disponerme a abrirlos y recorrer su interior. Lo hice, pues, en ese momento. Entonces me di cuenta. Allí, encabezando el comentario y la biografía estaba él: el recepcionista, el vendedor y, ahora, mi "descubierto" escritor humahuaqueño. En cada contratapa una foto de la misma persona que me había atendido en el Museo...



Me reí de mi estupidez, de haber creído que un recorrido rápido por varios lugares de una ciudad me iban a permitir "conocer", quizás, lo más importante de ella; me reí de haber pensado que en mi búsqueda vertiginosa iba a llegar al meollo de algo... Me reí de la venda que había estado llevando sobre mis ojos. Me reí de mi falta de consideración, de "tacto"...

Conté muchas veces este episodio pero le debía a TOQO esta reflexión. En realidad, a él no le hace falta el reconocimiento de una más de las turistas que pisaron rápidamente el Museo del cual es su fundador y director. Puede prescindir, inclusive, de cualquier galardón porque su orgullo está en haber nacido Coya, en haber viajado mucho y en elegir Humahuaca para establecerse, en respetar su cultura y promoverla a través de sus escritos y del Instituto Cultural Indígena. Su orgullo está en haber sido nombrado "una esperanza para la Nación Argentina" por su maestra de 4to grado, en haber vivido "los años más felices" de su vida como maestro rural...

A TOQO no le hace falta mi reconocimiento, a mí me hace falta, quizás para purgar mis vergüenzas.


miércoles, 8 de abril de 2009

MIS PALABRAS

El siguiente es otro fragmento de un trabajo que debí realizar para aprobar un seminario en la facultad, durante mis estudios en Pedagogía Social. Nuestro profesor, Enrique Sosa, lo llamó A.D.N personal. En otras entradas han aparecido: MIS SÍMBOLOS, MIS ARQUETIPOS, MIS GESTOS. Este texto se denomina:


MIS PALABRAS (frases, canciones, poesías...).


En el habla cotidiana recurro muchas veces a los refranes o dichos populares. Aunque considero que muchos de ellos parecen sentencias, me ayudan a ver ciertos aspectos de la realidad. Por ejemplo: “Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”, me permite analizar que la obsesión irracional por algo puede terminar mal pero también que no es necesario ir mucho a la "fuente" para romper el "cántaro", que puede éste no romperse o que, en el último de los casos, puede romperse en otro lugar.


Mi abuela, que no había podido terminar siquiera cuarto grado, empujada a trabajar desde muy pequeña, recurría a la sabiduría popular para explicar muchas cosas y yo, que empezaba a interesarme por la ciencia y las letras la tomaba como blanco de mis correcciones y postulados. A ella le causaba mucha gracia y ésa era la forma en que nos comunicábamos: decía algo que sospechaba gramaticalmente incorrecto, me miraba de reojo y yo la corregía. Muchas veces expresaba “la cura que le habían dicho” para alguna enfermedad y mi función era preguntarle cómo ella podía comprobar que era así como "le habían dicho". Con el tiempo aprendí a respetar los dichos y entredichos de mi abuela. Los consejos de Martín Fierro llegaron a mí por primera vez a través de ella (algunos un poco cambiados por la reinterpretación que hacía de los mismos).
Años después conocí el contenido de este poema y pude comprobar que mi abuela había captado ideas fundamentales. Actualmente lo leo cada año con mis alumnos de quinto año y con ellos descubro o redescubro su valor. Y, respecto de los refranes, estamos haciendo un compilado de los que permanecen vigentes en las familias, con alumnos de 2do año.

Existe una frase que mi abuela decía cuando veía pasar rápidamente un auto: “Iba a ochenta y capota baja”. A nosotros (a mis hermanos y a mí) nos causaba mucha gracia, considerando la velocidad de la que se asombraba y, sobre todo, por el tema de la “capota”. A veces yo digo esa frase ante mis hijos y causa mucha más risa aún. Es una expresión que nos da la idea de los cambios acelerados que se vivieron en el siglo XX. Por supuesto que es un discurso que permenece vigente en mi corazón junto con el poema de José Hernández.

Las "canciones" de amor y melódicas no me parecieron cursis hasta los quince años. Luego de esa edad comencé a preferir los "poemas" de amor y los que abordaban otros temas como los de Miguel Hernández. Ya expresé que comencé a amar a García Lorca y a Neruda... y a Benedetti (Con todos ellos tengo “un gran abrazo”). Me agradaba aprender de memoria las poesías y recitarlas a mis compañeras en la clase. En mi epoca “feminista” expresaba: “Hombres necios que acusáis/ a la mujer sin razón/ sin ver que sois la ocasión/ de lo mismo que culpais” de Sor Juana Inés de la Cruz.


Actualmente, en mi tarea como narradora, también elijo poesías, y me da mucha satisfacción hacerlo. La siguiente, de VICENTE HUIDOBRO, fue recitada el 21 de marzo en la actividad que realizamos con Ana María Oddo en la plaza San Martín de Morón:


Ella daba dos pasos hacia delante

Daba dos pasos hacia atrás

El primer paso decía buenos días señor

El segundo paso decía buenos días señora

Y los otros decían cómo está la familia

Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo

Ella llevaba una camisa ardiente

Ella tenía ojos de adormecedora de mares

Ella había escondido un sueño en un armario oscuro

Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza
Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos

Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla
Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina

Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad

Era hermosa como un cielo bajo una paloma

Tenía una boca de acero

Y una bandera mortal dibujada entre los labios

Reía como el mar que tiene carbones en su vientre

Como el mar cuando la luna se mira ahogarse

Como el mar que ha mordido todas las playas

El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia

Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas

Antes que el viento norte abra sus ojos

Era hermosa en sus horizontes de huesos

Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado

Como el cielo a caballo sobre las palomas.



En el año de la Guerra de Malvinas y gritábamos “Sólo le pido a Dios” de León Gieco. Hace nueve o diez años redescubrí a este cantante y sus canciones, por supuesto...
También desde hace un tiempo, valoro mucho la música folklórica y sus letras.

Me gusta en la actualidad recopilar textos impresos, en muros o en las voces de los habitantes de los lugares que visito. En otra ocasión, este tema aparecerá en forma privilegiada en este espacio, pero he aquí un adelanto en la foto de la pared de un centro educativo, en Humahuaca(enero de 2007), donde dice, además de los nombres de los escolares: "SOMOS CULTURA QUE CAMINA EN UN MUNDO GLOBALIZADO"




Nota: lo que aparece en negrita, en letra pequeña, fue escrito para la publicación actual.

jueves, 2 de abril de 2009

MALVINAS.

Se conmemora hoy un aniversario más de la guerra de Malvinas.
Estas tierras descubiertas por españoles, conquistadas por franceses, renegociadas entre estos dos imperios y, finalmente, heredadas a fuego, sangre y esperanza por nosotros, la Nación Argentina, nos fueron usurpadas por una parte del poder que hoy repite su acción en otros lugares del mundo...
No conocemos con certeza las riquezas de nuestras islas, tampoco sabemos qué es lo que mantiene a ese imperio pisando nuestro suelo.
Hemos demostrado que estas islas son nuestras: la tradición histórica, la posición geográfica nos lo aseguran pero más lo hace el valor de los combatientes a través de los tiempos.
En un período oscuro de la historia argentina fuimos llevados a una guerra reivindicatoria. Tampoco tuvimos en claro los objetivos que la motivaron. Estuvimos eufóricos al saber que eran pies argentinos los que tocaban nuestros suelos, que eran ojos jóvenes los que miraban ese cielo gris celeste a través de la bruma, de saber que serían estos patriotas los guardianes contra el invasor.
Destrucción de una tercera parte de la flota de guerra británica, destrucción total de la dotación de aviones Sea Harrier, tres mil bajas de mercenarios Gurcas, ingenio para manejar dispositivos para los cuales no existían manuales: sólo algunos de los actos heroicos que nuestros soldados llevaron a cabo en poco más de dos sufridos meses.
...Y luego la ilusión llegó a su fin...y nos dejó el sabor amargo de nuestros jóvenes héroes sesgados...
En el día de hoy, como un humilde homenaje, recordemos a nuestros hermanos: aquellos que quedaron en las islas, los que duermen en su mar, y también a estos que se nos cruzan anónimamente en nuestro andar diario. Todos ellos han despertado nuestra conciencia como Nación, pues han logrado que sintamos a Malvinas más nuestras que nunca.
A todos ellos jamás podremos agradecerles merecidamente el haber peleado en dos frentes: en las islas y en nuestro corazón...

Patricia Morante y Luis Aspiazu (Sobreviviente del Crucero General Belgrano).

miércoles, 1 de abril de 2009

RAMAS EN AJUAR DE ESPINAS...


En octubre de 2008 tuve la oportunidad de estar en la presentación del libro "Caldén" de Gerardo David Curiá, en La casa de la lectura (Lavalleja 924, Bs As). La obra es bella y hace un recorrido poético por la Pampa: su paisaje y su historia, sus habitantes y sus misterios. Está dividida en cinco partes, aquí transcribo uno de los poemas de la segunda.


Huitru

El monte, tambor de potros,

lagunas de sal



Hacia la noche su valentía



We mapu peñi



La distancia,

tiempo en la piel desgarrada



¿Quién hostiga a Huitru?

La soledad sentada sobre las tolderías.



Caiñe caiñe caiñe



En las cuentas del saqueo

dolor por la perdida huella.

Por los ausentes

cruza la derrota

y no es la herida su aliento.



We mapu peñi



¿Por qué los dioses eligen

la forma del árbol

para el descanso de los perseguidos?



Huitru



Bravo en la fuga hasta la sed.

Negra de estrellas es la arena.

Héroe es el desierto



Peñi mapu we



Desligar las ataduras

atarlo a la tierra.

Salvarle la muerte.



Guitu Wuta Chao

Música del viento para el que muere



Guitu Wuta Chao

Golpe seco

cielo sin nubes

y el Dios

es el verbo

la voluntad



Peñi we mapu



Ramas en ajuar de espinas

intemperie,

y en lo profundo

severas falanges

hasta el agua.


Guitu Wuta Chao



En el tronco los caminos del daño



Huitru Pampa

Huitru Caldén.


En enero del presente año visité la provincia de La Pampa y conocí uno de los pocos bosques de Caldén que todavía se conserva, en Parque Luro, a 30 km de Santa Rosa.


El Huitru o Caldén es una especie endémica, y bien merecería ser el árbol nacional.

Escribí respecto del caldén:

"¿Qué tendrá para decir desde su interior el caldén añoso?

¿Cuántas vidas vio pasar desde su firmeza y dignidad?

Con la sequedad a sus pies

y el viento eterno en sus ramas,

espera ofrecer el fruto, desde lo más profundo,

a su alado compañero."