sábado, 16 de mayo de 2009

EL MISTERIO DE LOS TRES SOBRETODOS. Roberto Arlt. Primera parte.

Las cinco entradas que siguen pertenecen al cuento "El misterio de los tres sobretodos" de Roberto Arlt. La edición que yo poseo es la de Losada: "Cuentos completos", Buenos Aires, julio de 2oo2. Si lo transcribo aquí es para que conozcan la fuente de un trabajo que realizamos con alumnos de un taller de teatro en el Instituto M.T. de Alvear de Ituzaingó. Fue, precisamente, una creación colectiva basada en el relato del genial autor que daré a conocer más adelante y con algunos detalles del modo de trabajar, de los objetivos, etc.
Cabe aclarar que el autor no dividió su cuento de este modo, yo lo hice así para publicar un episodio cada semana, para quien deseara leer este excelente relato.
Hoy, decido reorganizar las entradas en forma consecutiva para quien quiera releer o leer de una sola vez.



De haberse sabido que fue Ernestina la que descubrió al ladrón, probablemente Ernestina hubiera ido a parar a presidio por un largo tiempo de su vida... Nunca pudo ser aclarado el misterio de la oficina. Ateniéndose a los sucesos tal me fueron narrados, podría afirmar que “el enigma de la oficina” fue uno de los tantos dramas oscuros que se gestan en las entrañas de las grandes ciudades, donde las bagatelas terminan por revestir un contorno de episodio cruento en la conciencia de las personas que a diario se soportan en un ambiente estrecho de trabajo y duro de responsabilidades.
La policía realizó investigaciones superficiales en torno del grave suceso, pero acabó por abandonar la búsqueda del autor o autora, por creer en cierto modo que el asunto no merecía el tiempo que absorbía a las actividades de los funcionarios, ocupados en novedades de mayor trascendencia.
He aquí cómo se gestó el suceso conocido entre los empleados de la “Casa Xenius, ropería para hombres y mujeres, artículos de confección, etc.” bajo el nombre de “El misterio de los tres sobretodos”.
En la oficina de “Expedición al interior” de la casa Xenius comenzaron a desaparecer prendas de vestir.
Un día fue un cinturón, ¡un cinturón sin hebilla!, lo que demuestra que el ladrón echaba mano a lo que podía; otra vez fue un sobre con la suma de doce pesos, olvidado en el cajón de Ernestina; otra vez fue un retazo de seda. Un retazo de un metro, valuado en ocho pesos...
Semejantes robos, mejor dicho, hurtos, traían revuelta a la gente de la oficina. No se trataba de la cantidad en sí, aunque sí se trataba. Los valores que el ladrón substraía, por insignificantes que fueran, estacionaban en la prudencia de los empleados una atmósfera de inquietud. Allí, entre ellos, se encontraba un ladrón o una ladrona. Cada uno era responsable directamente de los artículos recibidos, esto sin dejar de tener en cuenta otro detalle:
Las víctimas de los robos no eran personas a las que se pudiera afectar impunemente en sus intereses.
Todos ellos vivían sobrellevando estrecheces: sus reducidos sueldos les alcanzaban apenas para cubrir sus necesidades más inmediatas. La desaparición de un objeto valuado en cinco o en diez pesos no constituía, precisamente, una desgracia, pero sí desequilibraba desagradablemente el presupuesto del damnificado. Además, aquel que había sido robado pensaba que otro día podría volver a ocurrir semejante accidente, y tal la posibilidad traía alborotado el magín de los empleados, que hasta en sueños se veían reintegrando indemnizaciones de daños que aún no habían sufrido.
No estaban agotados los comentarios sobre el robo del retazo de un metro de seda, ocurrido en la semana anterior, cuando una noticia nueva estalló como una bomba, entre la consternación de todos: ¡Habían desaparecido tres sobretodos!...
El mismo gerente de la casa Xenius no pudo evitar un escalofrío al enterarse.
El robo de tres sobretodos en una casa organizada es motivo más que suficiente para alarmar a los mismos accionistas. Sin embargo, a pedido de los empleados de la sección “Ropería de hombres”, el gerente no dio noticias del escándalo a los accionistas. Los siete empleados de la sección “Ropería de hombres” desembolsaron el importe de los tres sobretodos.

continúa...

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