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...o këmamëll, voz mapuche: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

jueves, 10 de febrero de 2011

Los dos cielos.


Jimena aseguraba a los 7 años que su casa tenía dos techos: uno arriba y otro abajo. Un techo, aseveraba, sobre su cabeza y otro, debajo de sus pies. El primero era inalcanzable, al segundo podía palparlo cotidianamente. Esta bien que en su casa nada era convencional, ni las habitaciones, ni los revestimientos, ni las aberturas. Su hogar era, definitivamente, muy particular, por lo que nadie discutía su afirmación. Había nacido, jugado y crecido en la gran carpa del circo que por cuatro generaciones la familia había creado y recreado .
Le bastaba mirar hacia arriba para considerar lo inalcanzables que eran aquellas lonas que se entremezclaban con las cuerdas y, a la vez, sentir admiración por las aves que a veces, comedidamente, se introducían y volaban por ahí; o por las arañas que instalaban sus artesanales telas en los rincones más inesperados.
Ni siquiera cuando hacía las piruetas con su abuelo en el trapecio se sentía cerca del techo...¡Tan infinito le parecía!.
Por cierto, su abuelo solía decirle (fuera de la carpa): -¿Ves, Jime...?- mirando hacia arriba,-¡te quiero hasta el cielo!-. A lo que ella respondía:-¡Y yo hasta los techos, abuelito!
En el trapecio, Jimena, se sentía realmente feliz. -¡Soy un pájaro!-, gritaba en el aire ante la ovación de los espectadores.
También es verdad que otras de sus actividades favoritas eran las piruetas en el piso, las que le servían de entrenamiento para el gran vuelo de cada semana. Lo que más le gustaba era caminar con las manos...-¡Este techo sí lo alcanzo!-, expresaba con orgullo.
¡Ah! ¡Jimena y sus dos techos! Las lonas inalcanzables de arriba y el piso de tierra. La complicidad de su abuelo y la soledad. Las alas del trapecio y las huellas de las manos: sus dos cielos.

4 comentarios:

  1. Ya leeré la historia de Jimena. Besos.

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  2. Me encantaron los dos cielos y la actitud de Jimena. Hoy, sábado, también leí lo creado por Ana. Comparo y observo lo disímiles que son nuestros cielos. Una actividad que motorizó la imaginación, que siga. Espero estar el 18 en La Salita. Afectos color cielo: celeste cielo, diáfano y tranquilo.

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  3. Delicadeza, lirismo, pinceladas. Pocos recursos pero muy eficaces para desarrollar miradas sobre los personajes. Miradas que, si bien son acotadas, se asoman a lo permanente y entrañable de cada uno y permiten la identificación del lector con sentimientos o actitudes comunes.
    ¡Precioso!

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  4. Me encantó hacer esta tarea. ¿A vos? Escucho tu SÍÍÍÍÍ y por eso te informo que ahora te toca a vos porponer una frase o idea para el autotaller de esta semana.
    Abrazos.

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