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...o këmamëll, voz mapuche: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

miércoles, 13 de abril de 2011

Nombre.


Un nombre, sólo eso.
O todo eso.
Dos sílabas o tres
pronunciadas
en voz baja
o gritadas.
Susurradas al oído
o ahogadas.

Un nombre,
un llamado.
Una palabra elegida
o mil veces pensada.
Un color,
un origen,
una herencia tal vez.
Una combinación
buscada,
musical o cacofónica.
Un murmullo,
un vocativo.
Un alarido.
Una inicial
sola o acompañada,
impresa,
dibujada,
sobre cemento fresco
perpetuada.

2 comentarios:

  1. ME GUSTO ESTE RESCATE DEL CEMENTO. ESAS INICIALES QUE DECENAS DE SERES ESTAMPAN, PERPETUANDOSE, DANDOSE A CONOCER SILENCIOSAMENTE...BUEN TONO Y MECANICA INTERNA. AFECTOS.

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  2. Hay todo y hay tanto en un nombre grabado, aún después, tantísimo después de que quien lo llevara haya partido del mundo de los vivos. No queda nada, pero está ese nombre que seguirá vibrando como "un llamado". Me gustó el poema, el juego con el espacio, la síntesis.
    Gracias, Patri

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