<°> <°> <°> <°> <°> <°> <°>

...o këmamëll, voz mapuche: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

martes, 7 de febrero de 2012

De ritos, circo y alegría.

Hace tiempo reflexiono y escribo acerca de los ritos: de la pérdida de los mismos, de cómo nuestras ansiedades nos hacen postergar simples celebraciones que nos reconfortan, y de cómo nosotros mismos nos perdemos en esas pérdidas y postergaciones. Algo sencillo como pelar una mandarina y llevarla a la boca gajo a gajo. (Siempre cuento que uno de mis ritos es comprar esta fruta a unas cuantas cuadras de casa para ir comiendo por el camino).
La celebración de un rito siempre es una primera vez, se me ocurrió un día. Es decir, para hacernos sentir plenos es bueno llevar adelante un rito como si fuera cada vez la primera.
Tuve una revelación-síntesis de mis reflexiones en un espectáculo circense por de más agradable y mágico, en San Marcos Sierra, provincia de Córdoba. Un poeta***, invitado por amorosos payasos, recitó un bello texto que hablaba de las "primeras veces", del disfrute, de la imaginación... en fin, de la poesía de la vida. Expresó, sencillamente, que "hay muchas primeras veces".
Me dije: -¿Por qué disfrutar las cosas como si fuera la última vez, como se escucha decir habitualmente? Hagámoslo como la primera o mejor: "hagámoslo como una de las tantas primeras veces".

Esto pensaba mientras transcurría el espectáculo y tomó más sentido cuando, para mi sorpresa, fui elegida por un payaso para participar de la puesta en escena. Buscaba una espectadora que pudiera dar fe de su "corazón de niña". No fueron difíciles las dos primeras pruebas que tenían que ver con la espontaneidad que creo llevar en mí...
La tercera prueba era saltar tres veces seguidas a la soga. Un juego de la infancia, un rito también...

El asunto se me complicó considerando que hace muchos años que no salto a la soga...Y a la vez se me simplificó y se fusionó a mis cavilaciones porque fue como la primera vez que saltaba.
Aquí interrumpo mi reflexión para que ustedes puedan hacer la suya si lo desean, sólo me queda decir que llevé con orgullo mi nariz pintada de rojo durante algunas horas.

  
Una vez es la primera. Alejandro Raymond.***

Yo nací

y aunque parezca increíble

todos los que escuchen esto hicieron eso,

no importa si no se acuerdan.
Nací, salí del útero

y en mis creencias

eso se hace sólo una vez:

la primera vez

y si bien es la única

es la primera

y ningún bebe terco dice:

no puedo hacerlo,

nunca lo hice.

Se nace, si uno tiene suerte

y una es niño y está todo por hacer:

la primer foto, el primer llanto,

la primera teta, el primer sueño,

todo lo que es primero fuera de la panza

y el mundo esta lleno de primeras veces

y uno ni cuenta se da.

El primer reto, la primera mentira,

la primer gran cagada,

para todo hay una primera vez

y es normal que así sea.

Pero el tiempo pasa

y uno se va acostumbrando a la vida

y cuando uno nunca hizo algo

dice que no sabe y listo.

El mundo se vacía de primeras veces

hasta que nos distraemos

y de repente miramos el cielo por primera vez,

nos enamoramos por primera vez,

comemos banana con cebolla por primera vez

y por primera vez

vemos que el mundo está lleno de primeras veces

y brindamos,

brindamos con el mundo

y nos damos cuenta de que parece mentira,

pero es la primera vez.















2 comentarios:

  1. RITOS, PRIMERAS VECES, LLUVIA QUE ENCIENDE...HA VUELTO PATRICIA, LA DE SIEMPRE, RENOVADA, ORIGINAL Y HUMANA...NOS VEREMOS PRONTO. ABRAZO.

    ResponderEliminar
  2. Detenerse, evocar, meditar, prepararse para el disfrute de la vida. ¡Qué necesario!
    El rito que no quiero perder nunca es el de nuestros abrazos.
    Te quiero

    ResponderEliminar