sábado, 4 de febrero de 2012

Otro andén.



Estoy en el Paseo de la Vida, a un costado de la estación Caballito.
Es un espacio cercado, enrejado, en el que hoy corre una brisa bastante agradable como para ser las tres de la tarde de un verano caluroso por de más.
Cada diez o quince minutos el sonido de una campanilla anticipa la llegada de un tren que parece arremeter contra la tierra.
A mi alrededor hay una buena legión de zorzales que dialogan mientras hunden el pico en la tierra húmeda que les dejó el cuidador.
Me encuentro sentada en un banco verde oscuro y me acuerdo de mi abuelo que había pintado así la pared de su cocina, es decir, de "verde del ferrocarril", como lo llamaba.
No muy lejos se despierta un taladro y, un poco más allá, el tránsito.
Estoy debajo de una pérgola. La sombra de las glicinas me protegen del sol estival. De vez en cuando cambio de ubicación para que el sol estival me proteja de las sombras.
Llegué a esta ciudad para buscar un libro que encontré gracias a las herramientas de la tecnología actual. Una obra de Gabriela Mistral, "Motivos de San Francisco", para regalar a un amigo.
Terminé de leerlo ahora mismo y por eso estoy escribiendo, porque me ha parecido que las rosas que nombra la poeta chilena coinciden con las de la plaza.

Mientras miro en diagonal cómo alguien duerme la siesta, a mis pies, unas palomas esperan que les convide de mi manzana.
Exactamente seis edificios, uno al ladito del otro, interrumpen el cielo diáfano.
Me pregunto por la fundación de este paseo, por su nombre. Puedo deducir que el espacio perteneció al ferrocarril. Recorro un poco el lugar y hallo la respuesta.

Ahora estoy en otro banco y miro hacia las vías escuchando el tren que parece chocar contra los rieles. Frena. Un gran número de pasajeros apresurados desciende y se desparrama para volver a formar una hilera que los conduce hacia la única salida posible.
Hay dos "Santa Rita" que enmarcan la escena que veo detrás de la reja, y, de este lado, en medio de ellas diviso una placa que me ofrece la información buscada...

El sitio como paseo existe desde 2001 en homenaje al doctor René Favaloro.
Pienso un largo rato y me cuesta seguir escribiendo. Me invaden preguntas y paradojas que parecen no tener que ver con la inauguración de la plaza.
Y un descubrimiento más: al pie de las flores magenta, un mosaico con la figura de la Madre Teresa de Calcuta, Premio Nobel de la Paz 1979.
Entonces vuelvo a reflexionar sobre la lectura de Gabriela Mistral y "el Loco de Asís"...



En el homenaje, los zorzales y la Santa Rita se celebra el ciclo de la vida.


PASEO DE LA VIDA

Homenaje al
Doctor RENÉ FAVALORO
12-7-1923.........29-7-2000

Escrito y fotografiado el 13 de enero de 2012.

4 comentarios:

  1. Hermoso comentario. Qué bueno ir descubriendo espacios, sensaciones,ideas.
    Abrazos

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  2. fotos, lugares, ideas, espacios y tu personal mirada de poeta...abrazo.

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  3. Hermoso, una descripción bellísima...

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  4. Más que merecido homenaje. Un corazón sensible dispuesto siempre a sanar otros corazones, no pudo soportar tal vez la indiferencia y la ausencia de quienes tendrían que haberlo apoyado.
    Gracias Patricia por tus palabras impregnadas de recuerdo.

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