sábado, 28 de abril de 2012

Durmiente.

A veces pienso en él,
sobre todo en otoño,
cuando es natural
que ocurra
lo que ocurre
en otoño:
el denuedo
porque no se apaguen
del todo los atardeceres;
el aleteo de las hojas,
desafiando
la ley de gravedad
y el afán por amortiguar
las caídas inevitables.
A veces pienso en él,
con su historia única
contada a jirones,
su palabra desesperada
manoteando la tabla,
las nervaduras elocuentes
de su espalda y de sus brazos.
Pienso y lo veo
descascarándose,
desenmascarándose,
quitándose una a una
las capas,
como el chañar.
El despojo suyo
de cada día,
el despojo
de lo ya despojado,
el ciclo eterno
del despojo.

A "El Viejo" de mi infancia, que vivió en la calle y soñó en un banco de estación.

viernes, 27 de abril de 2012

Tío polilla.

Aquella madrugada de verano, cuando mi madre me anunció por teléfono que su hermano se había ido..., me sentí muy triste, como era natural que sucediera. -Ésta es la muerte más dolorosa, la de mi hermano- me dijo.
Me subí al auto y me dirigí hacia la casa de ella.
Cuando había recorrido algunas cuadras, se cruzó una polilla delante de mis ojos, es decir, dentro del vehículo. Dio un par de vueltas, se posó en la luneta y terminó, luego de un revoloteo más,  en mi flequillo, con lo cual podía percibirla muy cerca. Me causó risa.
Como iba pensando en mi tío, hice una asociación con episodios graciosos vividos con él, con su buen humor, con su afán de que las fiestas sean realmente divertidas, con sus chistes, sus bailes, sus disfraces, sus juegos de palabras y sus gags.
-¿Qué hacés acá?- pregunté a la polilla y bajé el vidrio del auto. Ella, volvió a pasar delante de mis ojos, se posó unos segundos en el borde de la ventanilla y luego salió, desapareciendo en el aire nocturno.

He aquí, la razón de mi dedicatoria en el poema PrOblEMA.

martes, 24 de abril de 2012

¿Dónde está Oesterheld?


Fotos del 23 de septiembre 2010, en el museo Enrique Udaondo de Luján. MUESTRA HOMENAJE A HÉCTOR GERMÁN OESTERHELD.



miércoles, 18 de abril de 2012

Caminar, amar, rezar.

Me gusta el barrio
cuando se despereza,
en ese instante, 
preferentemente otoñal,
en que el vértigo y 
la conmoción
son apenas una mentira.
Entonces rezo,
paso a paso, despacito,
presintiendo tu calor
detrás de las paredes.

martes, 17 de abril de 2012

Coplitas del valor de una pena.


Tengo una pena chiquita
que es como media sin par
sube la cuesta 'espacito
queriéndome alcanzar.

Voy a coser su ponchito
pa que se pueda abrigar
mas temo que, agradecida,
después se quiera quedar.

Me mira cual corderito
que perdió a su mamá
berrea quedo, quedito
y yo la quiero abrazar.

¿Cuánto vale esta penita?
Quizá ni dos pesos dan.
Me da pena abandonarla
y venderla pena da.

¿Alguien la quiere conmigo?
¿No la desean llevar
envuelta pa regalito
con ponchito 'e celofán?

Quedate pena bonita
cobija te voy a dar
por si querés resguardarte...
¡Hasta te pueda alegrar!

Penita sola, solita.
Pena de la oscuridad,
no importa si tenés qu' irte,
quedo con la soledad.


Versión cantable 2015. Captura marciana de pantalla.


Caja: Tolhuin. Construída en el taller de David Carloni.



lunes, 16 de abril de 2012

Sonreir, abrazar...


"Nunca te olvides de sonreir porque el día que no sonrías será un día perdido"













Charles Chaplin.
16 de abril de 1889 – 25 de diciembre de 1977.

 
Enlace

miércoles, 11 de abril de 2012

Las hojas del Caminador.

Lo lindo de vivir en Castelar, una de las ciudades arrasada por la tormenta hace ya una semana, y estar realizando una serie de trámites en tu "día libre", es llegar a la esquina de Carlos Casares y Arias y encontrarte con el escritor Alberto Ponzo. Y lo mejor es que es él quien te reconoce y levanta la mano para que te acerques, porque vos vas distraída y hasta un poco molesta, nada dispuesta a la serendipia.
Una alegría enorme en medio de la confusión en esa mañana que parecía haber perdido todos los colores.
Hay un diálogo breve porque él también está con trámites y yendo al médico. Le preguntás por su salud y él cree estar bien... sólo haciendo análisis de rutina.
Cuando ya se produjo el abrazo de despedida (y estás distraída nuevamente pero esta vez con una gran sonrisa), y caminaste unos metros, te llama: -Venga un poquito. Quiero hacerle un regalo... ¿puedo?... Porque yo siempre llevo un libro para ir regalando a los amigos. Es de Alba, va a ver qué lindo es-.
Y como si no hubiera sido suficiente con la gracia de habértelo encontrado, saca de su morral: "El saber de las palabras (... y más recuerdos)" de Alba Correa Escandell. Hojas del caminador (2008).
Leés en la introducción del libro escrita por don Alberto:
"Alba nos hace recordar en esta selección lo dicho por César Pavese: "Un solo documento nos interesa siempre y permanece nuevo: lo que sabíamos desde niños". Es este "saber" en su palabra lo que explica mejor nuestro homenaje" A.L.P
Ahora vas de la mano de la alegría, y tenés ganas de leer el libro de Alba y querés ir a revisar ese "documento" propio, que en algún lugar tenés guardado, del que habla Pavese.
Ahora caminás recordando el gesto, el abrazo y las palabras: -Bueno, cualquier convite que hagan me avisa, usted ya me conoce, ya tiene mis datos.
Y pensás en sus datos:  Alberto Luis Ponzo...  humildad, calidez, ternura.

domingo, 1 de abril de 2012

PrOblEMA.

A tío Beto, que voló
una madrugada de verano
como una sutil
polilla.

No es verdad que sólo
adiestradas palomas
llevan y traen mensajes.
Todo ser alado
es portador de sueños.
Poco vale si tiene
un anillo dorado en una pata,
si bajo las alas
o en la garganta
o dentro del sombrero
atesora los recuerdos.
Simplemente va, ligero por la vida
con una delicada intención.
Se posa en los cables,
se baña en los charcos
y se refugia en la rama
de tu árbol.
A veces liba
de alguna flor roja
de las que cuidó tu madre.
Cuando acumula energía
despliega sus alas
y escribe la idea principal
de un sueño
o la letra de una canción
en el aire
para que lo leas
y se te pongan
los ojos celestes.
Yo tengo un tío con alas
y ojos así de claros.
Él lleva y trae "bromas"
y disparates,
que son algunos de los sueños
de los optimistas,
de los ri-sueños.
Los que nos quedamos
perplejos,
pisando la tierra
¡cuánto desearíamos
un par de alas!
Te digo que si pasás aunque sea
un día de tu vida
y, mirando hacia arriba
o buscando entre las migas
y semillas de la plaza
o dentro de una flor,
no ves ni a mi tío
ni a ninguno de estos seres,
estás en emergencia, es decir,
en un pRoBLema.
En cambio, si vas por la calle
o en el colectivo;
si salís al patio
y descubrís aunque sea
un solo pájaro o
una leve libélula
entonces estás en un poema.

Fotos Tolhuin. Córdoba, 1998.