viernes, 27 de abril de 2012

Tío polilla.

Aquella madrugada de verano, cuando mi madre me anunció por teléfono que su hermano se había ido..., me sentí muy triste, como era natural que sucediera. -Ésta es la muerte más dolorosa, la de mi hermano- me dijo.
Me subí al auto y me dirigí hacia la casa de ella.
Cuando había recorrido algunas cuadras, se cruzó una polilla delante de mis ojos, es decir, dentro del vehículo. Dio un par de vueltas, se posó en la luneta y terminó, luego de un revoloteo más,  en mi flequillo, con lo cual podía percibirla muy cerca. Me causó risa.
Como iba pensando en mi tío, hice una asociación con episodios graciosos vividos con él, con su buen humor, con su afán de que las fiestas sean realmente divertidas, con sus chistes, sus bailes, sus disfraces, sus juegos de palabras y sus gags.
-¿Qué hacés acá?- pregunté a la polilla y bajé el vidrio del auto. Ella, volvió a pasar delante de mis ojos, se posó unos segundos en el borde de la ventanilla y luego salió, desapareciendo en el aire nocturno.

He aquí, la razón de mi dedicatoria en el poema PrOblEMA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario