martes, 31 de julio de 2012

Lo sabe.

Ella sabe lo que pasa.
Se da cuenta de mi malestar,
de mis dolores de ausencia,
de mis incontrolables pies fríos.
Soporta estoicamente,
aunque inclinando las orejas,
mis lecturas poéticas en voz alta
y mis crisis de llanto.
Sabe... y me prodiga
miles de cabezazos
y refregadas.

Y yo le agradezco y le permito
que también se beneficie
con mis caricias
y la dejo

dormir
aquí.

Aquí
cerquita
palpitando
ronroneando
sobre mis pies
incontrolablemente fríos

Una vez que ambas
estamos reconfortadas,
la una con la otra,
mutuamente,
amorosamente,
y  vuelve a su sueño,
yo me olvido de ella.

Y  así
plácidamente
bajo las sábanas
me acuerdo del mundo
bajo las sábanas.

martes, 3 de julio de 2012

discurrir como si no existiera
despertar y pensar que soñé
con la sota de basto
darle vuelta la cara
a los atardeceres rojos
cruzarme de vereda
para no entablar saludos
con la nostalgia
mirar de reojo
el presagio de
lluvia encendida
diagnosticar opresión
en el pecho como efecto
de la condición
de  fumadora pasiva
rechazar por desechables
los poemas de amor
transitar el desamparo
con estúpida alegría
silbar con las manos
en los bolsillos
pateando versos
después de tanto insistir
determinar que el mal dormir
es pariente de los tábanos
desconocer la ortografía
de ese día feliz
preguntar distraídamente:
-¿quién era?-
ante la traidora evocación
del nombre

derramarme y no saber por qué