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...o këmamëll, voz mapuche: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

martes, 13 de noviembre de 2012

De ritos, semillas y alegría.

-Patri, vos tenés que comer girasol, te va a quitar la tristeza.
...Y al rato me ofreció una bolsita con semillas.
No sé si los nutrientes del girasol inciden de alguna manera en los estados de ánimo o, si consumiendo sus semillas todos los días, derriba la tristeza más profunda, tristeza parapetada tras varias hileras de gruesos muros.
 Lo que sé es que hoy ese manojito llamando desde el fondo de mi bolso me salvó en la larga espera: espera en vano,espera de no se sabe qué o a quién, momento de nostalgia de la nada, pozo oscuro, combate inútil y desesperado.
Y entonces, el rito: cerrar los ojos; retener cada mínima, poderosa y sensible semilla entre los dientes; palpar con la lengua, saborear. Pensar en la flor, el sol,  la tierra. Acordarse de la planta que creció al lado del poste de luz: la espera de la madurez de las semillas para quitarlas cuidadosamente con dedos de seis años. La espera vital, dulce. El rito de la infancia.
Las semillas, una a una de la flor así como en la boca (una a una). La magia de ver esa flor buscando la luz.

-¡Mami, es verdad que gira mirando el sol!

-Amigo, es verdad que te quita la tristeza.

 
                                                                                                                                                                Foto Tolhuin. San Luis, 1999.

3 comentarios:

  1. UN TEXTO SANADOR QUE CONTAGIA MAGIA...HASTA PRONTO...

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  2. Vital y optimista. ¡Qué bonito y qué emocionante!
    ¡Me encantó!
    Me acordaré de tus palabras cuando esté triste y me iré a buscar una bolsita de semillas, que me quiten la tristeza. Gracias por tan sencilla y maravillosa receta.

    Una sonrisa grande como un girasol.

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  3. Abrazo de flor que en silencio dice todo lo que el sol le cuenta desde el cielo con luz, y nos lo comparte en sus semillas, que son las únicas palabras que la tierra tiene para darnos

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