domingo, 13 de enero de 2013

Llorar donde la vida.

Lo miró largamente. 
Se desprendió el botón.
Desanudó su camisa.
Se dejó llevar.
Bailó en su ir y venir.
Aspiró su olor tendido a lo ancho del aire. 
Tomó una bocanada de su aliento. 
Musitó. 
Lamió y relamió sus labios 
con ese sabor tan suyo. 
Jugó con sus dedos.
Abrió sus brazos y los cerró 
tratando de retenerlo.
 Sonrió de humedad.  
Se envolvió en su desparpajo.
Se dejó socavar...

Porque ése: 
el del beso en los pies, 
el de la verde utopía,
el de la danza única, 
el del frío y el miedo, 
el de la hora exacta, 
el de la caricia sanadora, 
el de la música susurrante, 
el de ese instante, esa nube y ese sol, 
el de ese vaivén y esas espumas, 
no volvería.


Fue la vez que
lloró de cara al mar.

(Nadie baila dos veces la misma danza.)

Foto Tolhuin

2 comentarios:

  1. Muy bello, amiga. Gracias por este regalo de arte poético, del bueno.

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  2. QUE FUERZA POSEE ESTE POEMA, PATRI. ABRAZO...

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