jueves, 30 de enero de 2014

IV.

A veces es tan sencillo salir de ella o dejar que se vaya, hacerse la distraída y, como si estuviera a un costado nuestro, ver de reojo cómo se desliza hasta quedar granito de arena en el suelo, confundido con otras partículas tales; o se filtra por esa grieta casi imperceptible de la pared hasta desaparecer.
Otras veces, sin embargo, no hay forma. Se enquista. Todo gira alrededor de ese puntito. Hasta parece que hay sentido a partir de él y vemos cómo va creciendo a medida pasa el domingo. Más chiquito que una gota, puntito que se va envolviendo en capas y capas que lo protegen, lo retienen, lo acunan.
Es entonces que me pregunto:- A ver, ¿de qué color es? ¿cuál es su consistencia?-.
Igual no se va. De casi transparente no se va. Celeste aguamarina y dura como una piedra pequeña.



.


Tan pequeña que no se puede romper.


No hay comentarios:

Publicar un comentario