lunes, 1 de diciembre de 2014

De pétalos.



Me gusta pensar que la poesía está en las conexiones silenciosas. Alguien que posa su mirada sobre el otro y no dice nada; o el dibujo imaginario que en el aire deja un insecto. Una estela imperceptible, pero no por ello menos transformadora. Algo en alguien se modifica con el revoloteo.
Pero también una palabra puede rescatarnos. Una concreta, oportuna, que no irrumpa lo no dicho, sino que lo suavice cuando se hace demasiado áspero. O, ¿por qué no?, una que grite en medio de la espesa soledad.

Cavilo acerca de la diferencia entre lo que no decimos porque no queremos, lo que no decimos porque no podemos y hasta en los silencios obligados que nos amordazan, que se vuelven morados como el efecto tardío de un golpe.

Me pregunto si es posible renacer con una palabra,

pronunciando
escuchando
pensando
soñando.



Sólo una palabra, tal vez
en degradé con el silencio.

Dibujos  (Parecida a una  flor violeta) Tolhuin/ Diseños Marciano

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