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...o këmamëll, voz mapuche: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

miércoles, 29 de abril de 2015

Marta Gómez " Canto versos " de Jorge Fandermole






Si pienso en algo para decir, 

si pienso en alguien por quien vivir,

si casi nada se tiene en pie

y este segundo ya se nos fue;

si en la mirada dura un fulgor

atravesando tanto dolor

yo canto versos de mi sentir

y los condeno a sobrevivir.

Donde parece el sol no alumbrar,

donde se muere de soledad,

en lo más hondo de esta quietud,

donde ocultó la sangre la luz;

donde agoniza un ángel guardián

y se nos pudre el agua y el pan

yo canto versos del corazón

y los enciendo en una canción.

Canto, canto;

tan débil soy que cantar es mi mano alzada.

Y fuerte canto, canto;

no sé más qué hacer en esta tierra incendiada

sino cantar.

En lo invisible de la ciudad,

donde se ocultan odio y verdad,

donde las bocas de un niño gris

corren sonámbulas tras de mí;

la infortunada noche que un Dios

arrepentido nos olvidó

yo canto versos de furia y fe

pa' que me ayuden a estar de pie.

Canto, canto;

tan débil soy que cantar es mi mano alzada.

Y fuerte canto, canto;

no sé más qué hacer en esta tierra incendiada

sino cantar.

Canto, canto;

tan débil soy que cantar es mi mano alzada.

Y fuerte canto, canto;

qué más hacer con palabras deshabitadas

sino cantar.


domingo, 26 de abril de 2015

"Me llamo Roberto Godofredo Cristoperser Arlt, y he nacido en la noche del 26 de abril de 1900, bajo la conjunción de los planetas Mercurio y Saturno. Esto de haber nacido bajo dicha conjunción es una tremenda suerte, según me dice mi astrólogo, porque ganaré mucho dinero. Mas yo creo que mi astrólogo es un solemne badulaque, dado que hasta la fecha no tan sólo no he ganado nada, sino que me he perdido la bonita suma de diez mil pesos.
Además, por la influencia de Saturno aquí habla mi astrólogo tengo que ser melancólico y huraño, y no sé cómo hacer para estar de acuerdo con dicho señor y mi planeta, ya que colaboro en una revista que es humorística y no melancólica.
Ahora bien: Como el señor Director de Don Goyo me ha asegurado que hasta de Kublatrán y la Nigricia recibe cartas pidiéndole detalles de mi maravillosa existencia, no tengo inconveniente en complacer a tantas lectoras lejanas.
He sido un enfant terrible.
A los nueve años me habían expulsado de tres escuelas, ya tenía en mi haber estupendas aventuras que no ocultaré..." **


**Fragmento de su primera autobiografía, publicada en Don Goyo días después de editada su primera novela El juguete rabioso. Autobiografías humorísticas, Revista Don Goyo, nº 63, 14 de diciembre de 1926. [Más Info]
La notas publicadas en Don Goyo se han reunido en El resorte secreto y otras páginas, con prólogo de Guillermo García (Simurg, Buenos Aires, 1996).

miércoles, 15 de abril de 2015

De la semilla.

Ahora, que el propósito aparece
como el revés de todo lo pensado;
ahora que en el día terminado
ni el pan ni los astros estremecen.

Ahora, que mi canto se empobrece
y se adelgaza, ruin, abandonado;
ahora que es bien pisado lo pasado
y el último recurso empequeñece.

Busco atrapar la luz desde una grieta
en la noche que aulla como un perro;
busco el grito en las bocas que se aquietan,

la esperanza en la piedra o un destello;
busco el pulso inaudible de mis venas
en la intemperie de este loco encierro.




lunes, 13 de abril de 2015



 De La Garganta Poderosa:

Ahora que tiembla la boca del tiempo, ahora que nos sentimos patas arriba, ahora que arde la memoria del fuego, ahora que suspenden el fútbol a sol y sombra, ahora que aprieta el libro de los abrazos, ahora que nosotros decimos no, ahora que se rompen todos los espejos, ahora que lloran los hijos de los días y ahora que sangran las venas abiertas de América Latina, no podemos decir nada, pero mucho menos “adiós”, porque cuando la garganta queda silenciada, es cuando más necesitamos escuchar esa voz… Y entonces antes de irse, ahora que llega la hora de despedirse, Eduardo Galeano vuelve a llenar nuestro silencio con palabras andantes que calman el dolor, desde este prologo que mandó para nuestro libro, manuscrito con letras de amor. Pues sí, pensábamos guardarlo hasta la presentación, para sentirlo en la gestación de nuestro grito más importante, pero hoy necesitamos compartirlo: hasta siempre, comandante.

miércoles, 8 de abril de 2015

A la semilla.

Te conozco desde las horas
del patio de la infancia
abriéndote paso
entre las baldosas.

Con tu grito verde no dabas descanso
a mi curiosidad de los seis
porque lo mismo podías llamarme
desde una grieta
como desde el interior de un caño.

Hoy te descubro tan pura
como mi mirada de aquel tiempo
y reinvento una y otra vez
la alegría del brote
en el vaso
con la arena
y el papel secante.

Te admiro desde  tu promesa
bajo el manto de la helada.
Invisible,
desde tu cuna tierra,
desde tu cuna hueco,
desde tu cuna frasco
o maceta
o escombro,
desde las sombras
que te protegen,
desde el surco
que la mano del humilde
te ofreció.

Te sé quitándote
una a una las capas
durante el sueño
hasta la epifanía
de tu grito fulminante.

Soportás todas las inclemencias
menos la mano del mezquino,
el maldito que te agrede
y a todos envenena.

No sé si te lo dije:
vos y mi infancia se parecen.


































viernes, 3 de abril de 2015

Canciones de cuna.

Cantar una canción de cuna es adentrarse en el territorio de la infancia y confiar que nuestra voz va a poder ser puente y red para que un niño pueda plácidamente cerrar los ojos, entrar en la oscuridad y saber que al abrirlos el mundo/ su mundo estará allí. 
María Gabriela Moreno.


Patricia Morante.


Foto de Ana María Oddo.

Canción de cuna costera.

Noche calma sobre el río,
sueño trabajo y querer,
  ya va el pescador curtido
recorriendo su espinel.
Allá en el rancho la madre
mece con tierna emoción
una cunita de sauce
entonando esta canción.

Gurisito costero, duérmase
gurisito costero, duérmase.
Si se duerme mi amor
le dare chalañitas de ceibo,
collar de caracol, collar de caracol.

El niño ya se ha dormido
la luna salió a mirar
hamacándose en las aguas
por entre el camalotal.
La brisa juega y el canto
parece que viene y va
en eco dulce se pierde
por el rio Paraná.

Gurisito costero, duérmase
gurisito costero, duérmase.
Duerma, duerma mi amor
crecerá junto al rio, mi cielo
será buen pescador será buen pescador.

Linares Cardozo.


jueves, 2 de abril de 2015

Detrás del héroe.

Malvinas, el 2 de abril, el 2 de mayo, siempre me despiertan sentimientos de angustia.

En primer lugar, por el  recuerdo del año 82 a mitad de camino del colegio secundario, con la amargura de la guerra. Aunque proclamáramos que las islas eran argentinas en el silencio de nuestros corazones de adolescentes estaba el rechazo a una guerra. Sufríamos en ese silencio sin conocer del todo lo que estaba ocurriendo. Y la mentira a la orden del día en la voz de los genocidas y sus cómplices.

Después, porque la vida me cruzó con un sobreviviente del Crucero Belgrano. Fue mi esposo. Hoy es el padre de mis hijos. 
Detrás de ese héroe, en más de 20 años de convivencia, no estaba la heroína, sino una mujer que no supo qué hacer para llegar a él. A él, que se había embarcado por obligación y que, además, se convirtió en náufrago.

Lo confieso, no pude rasgar esa capa infranqueable de dolor que lo cubría...

Muchachito con grandes ojos para admirar la vida, sólo te mostraron evidencias de todas las veces que podían sesgar tus sueños. Eso no se olvida, por más que mil veces te pidan perdón, que de hecho no lo pidieron, por más que te alcancen un miserable salvavidas y te digan que fue por la patria. Vos sabés bien qué es la patria. Yo, que escribo estas palabras, no lo sé. Me aproximo quizás al pensar que en esa balsa donde no entraban todos y se cagaban bien de frío y de hambre estaba la patria. Hubiera sido un país de pibes con ganas de vivir, de estudiar, de ir a divertirse los sábados, pero se habían hecho mayores de edad con más represión que cualquiera. ¡Tantas veces los mataron!

Ayer escuché con dolor a un ex-combatiente: -no nos dábamos real cuenta de lo que pasaba hasta que estalló la bomba y tuvimos nuestro primer compañero caído...