domingo, 6 de septiembre de 2015

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Algunas despedidas
suelen quedar desiertas.
Uno ignora hasta dónde puede ausentarse del adiós.
Ana Emilia Lahitte. Algunas maneras de ensayar el adiós.


además del imperfecto
color de la madrugada
de un rincón de poemas
que se deshilachan
en devociones
de varios desembarcos
en transvases simultáneos
de una figura de barro
siempre sedienta
otra canción crepita

 
empezó como sospecha
junto a las tres notas
persistentes de un zorzal
los últimos días del invierno
y continuó sin remedio
haciéndose ubicua
Foto Tolhuin. "Como el romero"
y tan cierta como el ocaso
atravesando las pupilas
como las aromáticas
poblando los jardines
y las mesas
como la vida
cuando va desbocada
y a rienda suelta


canción manifiesta desde el olor
indiscutible al tacto
innegable desde sus destellos
que imponen
entrecerrar párpados

tal vez alguien la entrañe
la musite o haga su mímica
al compás de algún latido
tal vez sólo la lleve hendida
y silente
en medio del pecho

con largas voces se escucharán
las estrofas de un rito
y el sermón de la mañana obligatoria
goteando su impaciencia
sobre follajes abandonados

pero la canción
será de callados versos
que se cerrarán sobre sí mismos
o se borronearán a cielo abierto
confundidos con los de pájaros
noctámbulos

de la canción
~ olorosa y palpable~
el silencio

así será
un abrir y cerrar de balbuceos
ensayos graduales lentos
tal vez tortuosos
restallidos mudos

hasta que el tiempo pulse
alguna de las bocas
y con unívoco tañido
sea el único capaz
de gestionar la despedida

3 comentarios:

  1. POESÍA EN ESTADO PURO... ABRAZO CALIDO, AMIGA.

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  2. Fuerte, hondo, bello, de cómo desplegar en un abanico de sensaciones la palabra "despedida", de cómo prolongar el momento de soltar lo que no queremos soltar. Te abrazo (y no te suelto).

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