miércoles, 3 de agosto de 2016

De ritos y árboles. (O: palabras que bajaron conmigo del cerro se hicieron soneto)

No sé cuál es tu nombre, árbol en soledad;
ni el secreto que guardas junto a la cruz, erguido.
De la pesada niebla silencioso testigo
y escudo de vos mismo contra la vastedad.

¿Te alcanzarán primero la noche o los ensueños?,
árbol de las alturas consentido en la roca,
tal vez algún pájaro se llegue hasta tu copa
a beber de la vida, del tiempo, del deseo.

¡Cuántas gotas de luz derrama el sol en tus hojas
sobre el manto de nubes que de abajo te mira!     
Como brazos abiertos hacia el cielo infinito,
        
 en savia, tu esperanza con vital rama brota          
o en valiente postura, inclinada al vacío,              
cabalga por el aire como jaca sin brida.                 

Foto Tolhuin. Árbol levantado junto a la cruz caída que señala 2870 mts. s.n.d.m.
Cerro Ñuñorco, provincia de Tucumán.

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