<°> <°> <°> <°> <°> <°> <°>

...o këmamëll, voz mapuche: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

domingo, 30 de octubre de 2016

Miguel.


El herido.

Para el muro de un hospital de sangre.

I

Por los campos luchados se extienden los heridos.
Y de aquella extensión de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes, extendidos
en roncos surtidores.

La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.
Y las heridas suenan, igual que caracolas,
cuando hay en las heridas celeridad de vuelo,
esencia de las olas.

La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega.
La bodega del mar, del vino bravo, estalla
allí donde el herido palpitante se anega,
y florece, y se halla.

Herido estoy, miradme: necesito más vidas.
La que contengo es poca para el gran cometido
de sangre que quisiera perder por las heridas.
Decid quién no fue herido.

Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
herido por la vida, ni en la vida reposa
herido alegremente!

Si hasta a los hospitales se va con alegría,
se convierten en huertos de heridas entreabiertas,
de adelfos florecidos ante la cirugía.
de ensangrentadas puertas.

II

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Miguel Hernández. 
De: “El hombre acecha” 1937-1939 
“Miguel Hernández – Obra Completa I” 
Ed. Espasa – Clásicos 
Algunas de sus dedicatorias:

miércoles, 26 de octubre de 2016

Parto.

Ayer, una canción sin voz dentro de mí, una sucesión de letanías ~ de devociones mudas.
Yo, una figura de barro ~ seca ~ agrietada ~ sin el privilegio de la sed.
Ante mi mirada, colores difusos ~ imperfectos.
 
Ahora, mis ojos vuelven a ser mis ojos.
Mis manos ya no son puños que encierran gritos ahogados.

Tomo la arcilla, palpo su humedad. Amaso lenta pero firmemente hasta sentir el calor en los dedos ~ en las palmas y en los dorsos, hasta sentir el cambio de textura. 
 
Huelo la masa...


... Huelo la masa.

La llevo a los pies descalzos. La piso, la aplasto. Hundo mis plantas ~ mis talones, todos mis dedos en ella.

Me acuclillo, me acurruco para alcanzar nuevamente la arcilla con mis manos y mis ojos.

Empiezo a admirar las nuevas formas aunque parezcan informes. Descubro una curva, una saliente, un pequeño hueco. Descubro tonos, variaciones en una masa que en apariencia es monocromática. 

Estoy ante el milagro de la greda.

Soy yo otra vez cuando me encuentro moldeando. Yo en el barro, parida desde mis manos. Mis manos alas. Mis manos fuentes de calor. Mis manos caricias acomodando, redondeando, ahuecando, humedeciendo mi corazón también de barro. Mis manos que me asisten. Manos parteras.

Soy yo de nuevo, nacida también desde mis pies que son como manos.

Y tengo sed.

Aparecen las primeras piezas, instrumentos musicales: vasijas silbadoras, pifilkas, silbatos con sonidos ancestrales.

Mis manos me dan voz de nuevo. Ahora soy una canción.



(Fragmento de obra en proceso: Todos los árboles de Patricia Morante. Del Taller de Dramaturgia de Patricia Zangaro. La voz es del personaje "Aldana").










martes, 18 de octubre de 2016

Bordado, foto y diseño Tolhuin~Marciano.
Soy la mujer que sola caí.
Soy la mujer que espera.
Soy la mujer que examina.
Soy la mujer que mira hacia adentro.
Soy la mujer que mira debajo del agua.
Soy la nadadora sagrada
porque puedo nadar en lo grandioso.
Soy la mujer luna.
Soy la mujer que vuela.
Soy la mujer aerolito.
Soy la mujer constelación huarache.
Soy la mujer constelación bastón.
Soy la mujer estrella, Dios
porque vengo recorriendo los lugares desde su origen.
Soy la mujer de la brisa.
Soy la mujer rocío fresco.
Soy la mujer del alba.
Soy la mujer del crepúsculo.
Soy la mujer que brota.
Soy la mujer arrancada.
Soy la mujer que llora.
Soy la mujer que chifla.
Soy la mujer que hace sonar.
Soy la mujer tamborista.
Soy la mujer trompetista.
Soy la mujer violinista.
Soy la mujer que alegra
porque soy la payasa sagrada.
Soy la mujer piedra del sol.
Soy la mujer luz de día.
Soy la mujer que hace girar.
Soy la mujer del cielo.
Soy la mujer de bien.
Soy la mujer espíritu
porque puedo entrar y puedo salir
en el reino de la muerte.

María Sabina,
curandera de Oaxaca.

lunes, 3 de octubre de 2016

domingo, 2 de octubre de 2016

"El mar y la serpiente" Novela de Paula Bombara.

 De la lectura e interpretación de estudiantes de segundo año del secundario 
en las clases de Prácticas del Lenguaje.