sábado, 22 de abril de 2017

Para Selva.

Una paloma busca ramitas.
Va de las vías al andén,
del andén a un cartel publicitario,
del cartel a un nido sobre el plafón
de una antigua luminaria
que aún no se ha llevado el plan
de renovación de la estación.
Tres veces hace el intento de subir hasta allí
con un palito de diez centímetros.
La primera, lo pierde ni bien sube el cartel
y baja nuevamente a buscarlo.
La segunda, llega al nido, se le suelta
y vuelve como con la certeza de lograrlo.
Siempre es el mismo palito.
Arriba hay también una paloma
y, al otro lado de una viga,
una pareja más.
Son dos nidos, me digo,
como si fuera un descubrimiento.
A un chico que aguarda sentado el tren
no le resulta indiferente el ave:
cuando ésta emprende la búsqueda
de un segundo palito, le arroja
unas migas gruesas de alfajor...
Yo sé que por aquí la gente
no quiere a las palomas:
"que son sucias, una plaga,
que traen enfermedades,
que tienen piojos,
que son invasivas".
Lo entiendo, y a mí tampoco
me gustaría mi casa coronada
con un nido o varios de ellos,
goteando ciertas cuestiones
por las paredes pero hoy,
en el instante revelado,
la acción de esa paloma,
el pedacito de alfajor que alguien
le proveyó como refuerzo,
la ramita subiendo en el pico,
cayendo y después formando el nido
~sin que pudiera hacer nada
para eludirlo~
atravesaron mi mañana.


viernes, 14 de abril de 2017

Mujeres.

Dibujo Tolhuin**

Una bruja descontenta con el maquillaje y el traje sucio de arlequín que le impusieron. Su bonete bicolor apunta al ojo de la luna de semblante triste. Aunque por la mitad, es la misma luna que volvió de la fragua. La serpiente amarilla con cabeza de jaca besa su frente.
Lo que todos ven como verruga en el pómulo de la bruja es el ojo izquierdo de una mujer que lleva un manto de retazos de colores fríos hecho por su madre. En su pecho alberga a una niña gris con una marca de color cálido en el rostro.
La sigue en procesión otra mujer. Su embarazo está por llegar a término.
Una niña está enredada en su propia tela verde. Lo que sí se encarga de extender es su cabello mandarina.
Labios carnosos, boquitas pintadas, labios amoratados del frío de la muerte, labios azulinos.
Bocas rojas junto a ojos llenos de sangre. Labios inexpresivos en un rostro pálido.
Una muchacha, feliz con su maquillaje, pues muestra una sonrisa que sobrepasa el límite de la oreja, sueña con la luna. Su cabello amarillo está protegido con un impermeable igualmente estridente.
Un escote en un cuerpo sin miembros de cintura extra fina.
Un rostro triangular con los ojos protegidos del brillo nocturno. 
La cola de una sirena.
Hilos y más hilos.

Y vos, ¿qué ves?
 
**La técnica consiste en trazar líneas
en cualquier dirección y sentido.
Después, buscar figuras en el 
entramado. Colorear lo 
encontrado.
Por último, escribir acerca de
los pequeños hallazgos.

martes, 4 de abril de 2017

lunes, 3 de abril de 2017

Patri.


cuando no habla con semillas 
ni está  con el diccionario
pinta con sus fibras nuevas
la chiquita de seis años