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...o këmamëll, voz mapuche: "corazón del árbol", el centro, el meollo...
[Foto: Algarrobo en Raco, provincia de Tucumán]

jueves, 28 de febrero de 2019

Darío.

bello
intenso
profundo
como la mirada
del niño hombre
como el hombre niño
como la voz de María Ester
como el silencio que nos habitó
después de la obra de María Ester
ɹǝʇsǝ ɐíɹɐɯ ǝp ɐɹqo ɐl ǝp séndsǝp 
óʇıqɐɥ sou ǝnb oıɔuǝlıs lǝ oɯoɔ
 ɹǝʇsǝ ɐíɹɐɯ ǝp zoʌ ɐl oɯoɔ
 oñıu ǝɹqɯoɥ lǝ oɯoɔ
 ǝɹqɯoɥ oñıu lǝp
 ɐpɐɹıɯ ɐl oɯoɔ
 opunɟoɹd
 osuǝʇuı
 ollǝq
ɹǝʇsǝ ɐíɹɐɯ ǝp ɐɹqo ɐl ǝp séndsǝp 
óʇıqɐɥ sou ǝnb oıɔuǝlıs lǝ oɯoɔ
 ɹǝʇsǝ ɐíɹɐɯ ǝp zoʌ ɐl oɯoɔ
 oñıu ǝɹqɯoɥ lǝ oɯoɔ
 ǝɹqɯoɥ oñıu lǝp
 ɐpɐɹıɯ ɐl oɯoɔ
 opunɟoɹd
 osuǝʇuı
 ollǝq
bello
intenso
profundo
como la mirada
del niño hombre
como el hombre niño
como la voz de María Ester
como el silencio que nos habitó
después de la obra de María Ester



Foto Tolhuin: Río Capitán. 24 de febrero de 2019.

Diseño Marciano: Silencio profundo en el reflejo del río...

martes, 26 de febrero de 2019

Lilí.

🎶🎶🎶🎶🎶🎶
🎶🎶🎶🎶🎶🎶


se abre el cuaderno
anónimos y sueños
gritos de nubes

la siesta es rito
regalo de hojas verdes
poesía pura 

en el bordado 
cortinas y palabras
se abre un silencio

anecdotarios
otra historia de barcos
y desembarcos

voz que va y viene
del tiempo a las raíces
y en el amor

...que viene y va
belleza de Amaranto
ama y resiste

Cine de ventanilla.

En algún comercio de la ruta 7, entre Ingeniero Pablo Marín y Las Malvinas, muy cerca de la banquina, montaron el escenario de un predicador que vocifera a pesar del micrófono.
La gente sentada prolijamente en filas de sillas de plástico blancas, escucha atenta, o eso parece, porque el 410 o ex 57 en el que viajamos pasa tan a 90 que sólo permite una visión fugaz y despeina a los espectadores, al toldo del escenario, a la voz distorsionada de quien predica.

jueves, 21 de febrero de 2019

Poema IX

Hemos perdido la ternura,
como quien abre la mano
en un descuido.
La perdimos y ahora
no sabemos qué hacer en esta intemperie.
¿Podremos recuperar
la ceremonia risueña
en la que dábamos vida plena
a esa hermana encantada?
¿O tendremos que adosarnos
esta nueva ausencia
que da cabida al miedo
y nos ofrece a un tiempo
la desconfianza
y la coraza?
Similar sensación
a la del olvido,
si quizás el olvido
en vez de apatía
fuera una sensación:
ignoramos dónde, por qué y cómo.
Ignoramos el desconocimiento
hasta bien metido el temor
en la sangre y en el hueso.
Un día ya no encontramos estrella,
ni arrullo, ni rito;
sólo una longeva carencia.

Volando salió la ternura
cuando en aquel descuido
abrimos la mano,
cuando dejamos escapar la tibieza,
cuando empezamos
a sostener el miedo.